En el país de Italia, Don Bosco, creó su congregación llamada Salesianos. Corría el año de 1887, mientras estaban en Roma, Italia, alumnos mexicanos del Colegio Pío Latino, preguntaron a Don Bosco: “Padre, ¿cuándo irán los Salesianos a México?”. A lo que Don Bosco contesto: “No me tocará enviar Salesianos a México, pero mi sucesor hará lo que yo no he podido hacer, no lo dudéis”.

Así los Salesianos, con entusiasmo y alegría, llegaron a esta tierra bendita que es América. Allí se dispersaron y llegaron a México, donde aquella profecía se cumplió el 02 de diciembre de 1892.

La presencia de los Salesianos, orden fundada por San Juan Bosco, se ha prolongado exitosamente por más de un siglo en nuestro país y desde entonces ha dejado huellas trascendentes en el ámbito educativo.

El Beato Miguel Rúa, primer sucesor de Don Bosco, a petición de los Cooperadores Salesianos, mandó a México el primer grupo de Salesianos: tres sacerdotes, un clérigo y un hermano coadjutor.

Es así como llegan a Zamora, Michoacán, el 19 de Diciembre de 1944 el Padre Daniel Zurita, el Padre Carlos Menéndez, el Padre Isauro Pedraza y el Coadjutor Ernesto Fernández, fundando el Instituto Cristóbal Colón, al lado del templo de los Dolores, el cual también fue entregado a la Congregación.

El Instituto vino para ayudar en una carencia fundamental: La educación.

Se comenzó con la Primaria y varios años después se abrió la sección de Contabilidad. La sección de Secundaria comenzó en el año de 1955 y la de Preparatoria en 1961.

La importancia del Colegio y el aumento del alumnado llevaron a la construcción de una nueva sección, en la que desde 1991 se encuentra la Preparatoria, y la Secundaria desde el año 2004.

En el colegio se te invita A ESTUDIAR, A JUGAR y A REZAR, siguiendo la pedagogía de Don Bosco.

La llegada de los salesianos a Zamora ocurrió en una coyuntura histórica importante. Por un lado, el crecimiento de la congregación y su expansión por el mundo; por el otro, la petición expresa de un grupo de zamoranos que conocían de su labor educativa y solicitaron su presencia ante la creciente creación de escuelas públicas y la necesidad otro tipo de formación con inspiración cristiana, sobre todo para los varones. La presencia salesiana en Zamora inició con: el P. Daniel Zurita, el P. Carlos Menéndez, el P. Isauro Pedraza y el Coadjutor Ernesto Fernández quienes recibieron la Capilla de Los Dolores, para iniciar su labor en el barrio.

El carisma salesiano desde el Oratorio festivo para niños y niñas, fue, sin duda, según la historia relatada por quienes vivieron en esa época: “un importante semillero de vocaciones a la vida consagrada y una labor importante en el barrio de Los Dolores”.